martes, 27 de marzo de 2012

Los mecanismos de defensa o cómo nos defendemos de la ansiedad. 1ª parte.

Los mecanismos de defensa fueron propuestos por el psicoanálisis, tanto por Sigmund Freud como por otros como Karl Abraham, y posteriormente, fueron desarrollados y ampliados por la propia hija de Freud, Anna Freud (El yo y los mecanismos de defensa, 1980), Melanie Klein y Alfred Adler. En la actualidad, son conceptos utilizados por la psicología en general pero para comprenderlos hay que conocer algunos términos psicoanalíticos como el ello, el yo y el superyó, según Freud eran las instancias fundamentales de la estructura del aparato psiquico.


El Ello sería inconsciente y consiste en la expresión de nuestras pulsiones (instintos) y deseos; el Superyó sería una instancia moral también en gran parte inconsciente y se encarga de juzgar nuestros actos y pensamientos, es la internalización de las normas, reglas y prohibiciones inculcadas por las figuras parentales.

El Yo es la instancia que finalmente actua y hace de mediadora entre las otras dos, intenta conciliar las exigencias normativas y punitivas del Superyó a la vez que las exigencias de la realidad con los intereses del Ello por realizar sus deseos inconscientes. El Yo tiene una parte consciente, otra preconsciente que pugna por salir a la consciencia y también tiene una parte inconsciente.


Las exigencias a las que debe atender el Yo, provinientes tanto de la propia persona como del mundo externo originan conflictos intrapsíquicos que a su vez provocan ansiedad.

Ante la ansiedad, las personas respondemos con defensas de diferente nivel. Estas defensas tienen una función de adaptación (aún cuando sea una adaptación distorsionada) a la realidad externa. Según Wolberg, L., 1967, podemos distinguir cuatro niveles de defensa contra la ansiedad:

1) Esfuerzos por mantener el control.
2) Defensas caracterológicas.
3) Defensas represivas.
4) Defensas regresivas.


Esfuerzos por mantener el control:

La primera línea de defensas está constituida por los esfuerzos conscientes, preconscientes e inconscientes para manejar las circunstancias externas o modificar el comportamiento, de modo que sea posible la contención de los conflictos internos.
En lugar de solucionar el conflicto interno, la persona realiza cambios en el exterior o en su conducta, para disminuir su estado de tensión. Se trata de defensas "normales" que , en mayor o menor grado, todos utilizamos. Entre ellas podemos distinguir:

-Evitación del estímulo o situación desencadenante de ansiedad.
-Substitución de una satisfacción pulsional por otra; por ejemplo, el comer como sustituto de la satisfacción sexual.
-Desplazamiento. El comportamiento conflictivo modifica sus objetivos. Por ejemplo, deporte violento en lugar de agresión.
-Gratificación por fantasias diurnas.
-Racionalización. Utilización de razones sociales y de tipo externo para explicar, de manera insconscientemente falsa, el comportamiento motivado por necesidades internas.
-Utilización de ideologías políticas, religiosas o sociales para trasladar los conflictos internos hacia el exterior.
-Comportamientos impulsivos, no razonados, como forma de descargar la tensión interna.
-Actitud de rígido autocontrol para evitar la exteriorización de conflictos.
-Dedicación compulsiva al trabajo, diversiones, aficiones, etc. como una forma de favorecer la represión de los conflictos internos no resueltos y sentidos como peligrosos.

En la próxima entrada seguiremos con este apasionante tema que es esencial para identificar nuestra forma de relacionarnos con los demás y con nosotros mismos.
Bibliografía:
Coderch, Joan.: Teoría y técnica de la psicoterapia psicoanalítica. Ed. Herder, 1987.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Algunas aportaciones del budismo a la psicología

El libro "Nuestra salud innata, Un enfoque budista de la psicología", de Chögyam Trungpa, ofrece una recopilación de conocimientos acerca de la mente y de la vida con recomendaciones prácticas muy útiles para conectarnos con nuestra salud fundamental, la cual siempre está presente sea cual sea la confusión, las dudas y las angustias que sintamos.


La psicología budista se basa en que el ser humano es fundamentalmente bueno, sus cualidades más básicas son positivas, como su apertura, su inteligencia o su afectividad. En cambio, en las tradiciones filosóficas y religiosas de Occidente está muy enraizada la noción del pecado original. Tanto si se cree en la idea del pecado original, o en Dios, parece existir el sentimiento de haber hecho algo mal en el pasado y que ahora se sufre el castigo por ello. Es como si este sentimiento de culpa fundamental se hubiera transmitido de generación en generación e impregnará varios aspectos de la vida en Occidente. El problema es que esto suele actuar como un obstáculo para las personas, es decir, es necesario darse cuenta de los propios defectos, pero si se va demasiado lejos se destruye cualquier cualquier estímulo posible y hasta se puede arruinar la visión que uno tenga de sí mismo.

Según la perspectiva budista, existen problemas, pero éstos no son más que oscurecimientos temporales y superficiales que recubren la propia bondad fundamental. Este punto de vista es positivo y optimista, no se apoya en meros conceptos abstractos, sino que se apoya en la experiencia de la meditación y en la salud que ella fomenta.

El aprendizaje de la meditación consta de tres partes:

1) Shila (la disciplina): Consiste en el proceso de simplificar nuestra vida cotidiana y prescindir de las complicaciones innecesarias. Para desarrollar una auténtica disciplina mental, primero debemos darnos cuenta de cómo nos cargamos con actividades y complicaciones superfluas. Puede significar el cultivo de una actitud de simplicidad en nuestra vida en general.

2) Samadhi (la práctica en sí de la meditación): La meditación es la esencia del aprendizaje experiencial en el budismo. Esta práctica consiste en sentarse y mantener la atención, consciente y levemente, en la respiración. El siguiente paso de esta práctica consiste en darse cuenta del momento en el que la atención se desvía de la respiración y, entonces, llevarla de regreso a la respiración de nuevo como centro de nuestra atención. Asimismo, se adopta una actitud de atención "desnuda" (simple observación sin juicios) hacia los distintos fenómenos que surgen en la mente y en el cuerpo, incluyendo los pensamientos, emociones y sensaciones. Tradicionalmente, se llama a la meditación la práctica de "permanecer en paz" y es un modo de hacerse amigo de uno mismo.

3) Prajña (la comprensión): El prajña es el fruto de la meditación, la comprensión que empieza a desarrollarse gracias a la meditación. En la experiencia de prajña, uno empieza a ver directa y concretamente el funcionamiento real de la mente, su mecánica y sus reflejos, instante por instante. Se conoce como el darse cuenta "discernidor", no en el sentido de establecer diferencias o de formarse prejuicios, sino en el sentido de conocimiento libre de las distorsiones de nuestro mundo y nuestra mente, distingue la confusión y la neurosis.

Las técnicas de meditación no sirven para reducir la actividad de los pensamientos, sino que nos proporcionan la forma de llegar a un entendimiento con todo lo que sucede en nuestro interior. Una vez que aceptamos que todo cuanto sucede en nuestra mente no es ni bueno ni malo, sino solo destellos de pensamientos, entonces llegamos a entendernos. Si aceptamos la actividad de la mente como parte integrante del desarrollo de nuestro ego, de su estructura, y no la juzgamos, ni le ponemos ninguna etiqueta, entonces nos acercamos mucho más a poder ver en nuestro interior.

La siguiente barrera hacia la comprensión la constituye la pauta de los conceptos. No debemos intentar apartar los conceptos, sino que debemos intentar verlos de un modo realista. Los conceptos se fundamentan en juicios irrelevantes, no hay nada que sea absolutamente bueno o malo. Una vez dejamos de plantar la semilla del juicio, los procesos conceptuales se convierten en un espacio neutral y abierto.

El siguiente proceso es el de las emociones: el amor, el odio, etc. La concepción convencional de la espiritualidad nos dice que debemos ser buenos, amables y gentiles, así, cuando empezamos a descubrir nuestro lado más corrosivo, tendemos a considerarlo como antiespiritual e intentamos apartarlo, pero esto un grave error ya que nos impide ponernos en contacto con nuestras pautas psicológicas más básicas. Al apartar los problemas a la espera de obtener una solución drástica, terminamos retrocediendo y somos derrotados. Podemos empezar trabajando con las pequeñas irritaciones del día a día, en lugar de intentar eliminarlas, nos ponemos en contacto con ellas y sentimos su carácter abstracto, esto hará que se desvanezcan o se conviertan en energía creativa. Ladrillo a ladrillo podremos derribar el muro entero.

No debemos involucrarnos en la práctica de la meditación con ambición ya que ésta nos induce a pensar en algo que queremos conseguir en el futuro y, de esta forma, nos perdemos la situación actual. Nuestra mayor oportunidad se halla en el presente, si nos centramos en él podremos sentir el futuro como una situación abierta.

La meditación es una experiencia personal y real en la que el hecho de sentirse solo deja de ser el problema de necesitar el apoyo de los demás para convertirse en un "puedo conseguirlo por mi mismo". Empiezas a sentirte a gusto estando solo, solo necesitas tu vida.Esto supone un estado de apertura, un estado que no necesita de ningún apoyo, ya que trabajas contigo mismo de un modo básico y fundamental. Cuando empezamos a relacionarnos con este principio de soledad, la idea de independencia, de libertad, se convierte en algo enormemente poderoso e interesante, en algo muy creativo. Debido al hecho de estar solo empiezas a ser capaz de ayudar a otras personas.

Os dejo un vídeo interesante acerca de las aportaciones del budismo a la sociedad occidental:

Redes TV-La ciencia de la Compasión (Matthiew Richard, monje budista)



Bibliografía:
Trungpa, Chögyam.: Nuestra salud innata. Un enfoque budista de la psicología. Ed. Kairós, 2007

viernes, 9 de marzo de 2012

Algunas claves para ser feliz

Pasamos mucho tiempo preguntándonos el pórque de algunas cosas que han sucedido en nuestra vida a veces provocadas por nosotros mismos, otras veces provocadas por otras personas o por causas que escapan a nuestro control, es muy humano hacerlo, pero a veces nos seguimos recreando en el dolor del pasado aún sabiendo que esto carece de utilidad y que además, nos crea nuevos conflictos, al igual que una bola de nieve se agranda a medida que se desliza por una ladera.

Para que esto no suceda hay que elaborar los conflictos pasados, aprovechar sus enseñanzas y neutralizar sus efectos negativos alumbrándolos con nuestros conocimientos actuales. Todo esto requiere esfuerzos conscientes y también inconscientes, es decir, nuestro cerebro hace un excelente trabajo incluso cuando dormimos, es útil recordar los sueños e intentar esclarecer su significado, y aceptarlo, porque un sueño no nos engaña, es una manifestación directa de nuestros más profundos deseos o de nuestros temores.

Comprende el pasado, vive el presente y prepárate positivamente para el futuro. Existen caminos que sabemos a ciencia cierta que no conducen a ninguna parte, otros en cambio, pueden parecer largos, estrechos y complicados pero sabemos que pueden conducir a un lugar maravilloso. Emprendamos algún camino que nos conduzca a un buen lugar, disfrutemos del camino sin lamentarnos por otros caminos que podíamos haber elegido, y si vemos que es necesario volver atrás y escoger otras opciones, hagámoslo.

domingo, 4 de marzo de 2012

La imaginación, nuestra herramienta mental más potente


La capacidad de imaginar es algo que proporciona a la persona humana infinitas posibilidades para crear cosas nuevas, solucionar problemas que parecían no tener solución, superar la adversidad gracias a la posibilidad de imaginarse a uno mismo viviendo cosas que aún no han sucedido, visualizar el éxito y obtener, de esta forma, una gratificación anticipada que nos ayuda a neutralizar pensamientos negativos como el miedo al fracaso.

Además de proporcionarnos nuestra visión subjetiva del lugar hacia el que dirigimos nuestra vida, también nos capacita para crear cualquier tipo de arte, ciencia, ideología y tecnología. Es un poder increible del que surgen, a partes iguales, cosas que mejoran el mundo y cosas que lo empeoran hasta extremos insospechados en ambos casos.

El poder de la imaginación es tal que cuando empieza a crear, la propia creación trasciende a la persona que la creó y, en el extremo negativo, acaban sucediendo cosas para las que necesitamos tener una explicación y buscar algún culpable visible pero en realidad, cabría la posibilidad de que no hubiera ningún culpable o grupo de culpables a quien señalar.

Podría ser responsabilidad de todas las personas hacer un buen uso de cosas que se crearon sin poder vislumbrar las consecuencias que tendrían en la actualidad y aprender a eliminar lo que se creó para dañar al ser humano, como las armas, entre otras cosas.

A cada dosis de imaginación debería corresponderle alguna dosis de reflexión, no solo por parte de la persona que crea o inventa sino sobretodo por parte de todas las personas que utilizan las cosas creadas. Es necesario poner límites y otorgar a cada objeto su justa utilidad.

La nuevas tecnologías, por ejemplo, evolucionan de forma vertiginosa y es muy útil saber como funcionan para poder comunicarse, entretenerse, trabajar, estudiar y agilizar un sinfín de tareas, pero, ¿es bueno ir por la calle mirando un aparato electrónico en lugar de mirar, tocar y sentir la realidad que nos rodea?, ¿sentarse a la mesa y chatear a la vez?...

Quizás, utilizar las cosas de forma equilibrada y seguir disfrutando de otras que pueden parecer pasadas de moda, como leer un buen libro, dar un largo paseo, pasar más tiempo hablando con la familia, los amigos o cualquier vecino con el que nos cruzamos por la calle, sea la clave para avanzar hacia el bienestar.

viernes, 2 de marzo de 2012

Introducción al entrenamiento mental y la neuroplasticidad cerebral

Hasta hace poco se creía que el desarrollo del cerebro se detenía en la edad adulta pero las modernas técnicas de neuroimagen cerebral, y más concretamente, la Tomografía por Emisión de Positrones (PET), la Tomografía Computerizada por Emisión de Fotones Simples (SPECT) y la Resonancia Magnética funcional (RMf), a finales de la década de 1980, han permitido examinar el Sistema Nervioso Central y el funcionamiento cerebral en vivo, permitiendo ver la actividad cerebral en las distintas áreas y estructuras del cerebro. Gracias a esto se han llevado a cabo numerosos experimentos que han demostrado que el cerebro puede cambiar para adaptarse a diversas circunstancias no solo durante la infancia y la adolescencia sino también durante la edad adulta, esto significa que el cerebro es flexible, existe una plasticidad cerebral que nos va a permitir aprender durante toda la vida y solucionar diversos problemas, entrenando nuestra mente podremos cambiar nuestro cerebro y un cerebro más fortalecido y despierto, a su vez, influirá positivamente en nuestra forma de pensar y ver las cosas.


Uno de los experimentos más famosos dentro del tema de la plasticidad cerebral fue el que se realizó a los taxistas de Londres el cual demostró que tienen más memoria espacial que la media de la población, desarrollan más el hipocampo, parte del cerebro que se encarga de la memoria y el aprendizaje.

También hay estudios que demuestran, en experimentos realizados con ratones, que cuando a estos se les permite realizar ejercicio físico libremente, crecen nuevas células en su hipocampo.

En este interesante vídeo del programa de Eduard Punset, Redes nº44, la Dra. Sarah Blakemore, neurocientífica experta en los cambios del cerebro a lo largo de la vida, nos explica estos interesantes estudios y sus importantes implicaciones para el desarrollo humano a lo largo de toda la vida.

[44] REDES 1/2. Entrena tu cerebro y cambia tu mente


[44] REDES 2/2. Entrena tu cerebro y cambia tu mente


Otro interesante programa sobre este tema:

[69] REDES. Pon en forma tu cerebro 1/2


[69] REDES. Pon en forma tu cerebro 2/2


Este es un tema muy interesante para ver que podemos transformarnos a nosotros mismos si nos lo proponemos y solucionar muchos problemas psicológicos a través de nuestra forma de vivir y pensar.